Muchos compañeros han solicitado este reconocmiento para la que fue directora de Enfermería del Hospital de Laredo, fallecida recientemente
En la historia del Premio al Mérito Profesional del Colegio de Enfermeras y Enfermeros de Cantabria nunca se había entregado este reconocimiento a título póstumo. Pero este año ha recaído a una enfermera que ha fallecido recientemente: Rosa Portilla.
La que fue directora de Enfermería del Hospital de Laredo, que nos dejó de forma prematura, ha sido propuesta por muchos compañeros que quieren que el máximo reconocimiento del Colegio destaque las cualidades que ella representaba, "una forma de entender la Enfermería profundamente humana, basada en el compromiso, el respeto a las personas y la responsabilidad con el sistema público de salud", según explican dos de las precursoras de que este Premio lo reciba Rosa Portilla: la actual directora de Enfermería de Laredo, Raquel González Saro, y la enfermera Mª Soledad Ochoa Gutiérrez, ambas compañeras y amigas de Rosa que nos cuentan en esta entrevista por qué se merece la distinción que sus familiares recogerán el próximo 27 de marzo, a las 17.30 horas, en el patio del Parlamento de Cantabria, durante la celebración del Día de San Juan de Dios.
-Esta es la primera vez que se entrega la Medalla al Mérito Profesional del Colegio de Enfermeras y Enfermeros de Cantabria a título póstumo y recae en Rosa Portilla. ¿Tanto hasignificado Rosa para el colectivo profesional?
Sí, sin duda. Rosa ha sido una figura muy significativa para muchas enfermeras y enfermeros, no solo por los cargos que desempeñó, sino por la manera en que ejerció la profesión. Representaba una forma de entender la enfermería profundamente humana, basada en el compromiso, el respeto a las personas y la responsabilidad con el sistema público de salud. Para quienes trabajamos con ella, Rosa fue una referencia profesional y personal. Su manera de liderar y de cuidar a quienes cuidan dejó una huella muy profunda. Por eso creemos que esta decisión del Colegio no solo reconoce una trayectoria profesional, sino que también rinde homenaje a unos valores que son esenciales para nuestra profesión.
-Rosa Portilla también destacó por su vinculación al Hospital de Laredo. Incluso muchos dicen que su dedicación a este centro era absoluta... ¿hasta qué punto era así?
La relación de Rosa con el Hospital de Laredo fue muy especial. Prácticamente toda su vida profesional transcurrió allí, desde la apertura del hospital en 1991. Conocía el centro desde dentro, desde la práctica asistencial hasta la gestión, y eso le daba una visión muy completa de las necesidades de los profesionales y de los pacientes. Para ella el hospital no era solo un lugar de trabajo, era un proyecto colectivo del que se sentía profundamente parte. Estaba muy comprometida con el desarrollo del centro. Esa implicación era muy visible en su día a día. Rosa se preocupaba y se ocupaba.
-También dicen de ella que tenía una "forma única de estar presente". ¿A qué se refieren?
Quienes lo dicen se refieren a algo difícil de explicar, pero muy fácil de reconocer cuando se vivía de cerca. Rosa no necesitaba grandes gestos ni discursos para ejercer liderazgo. Tenía una presencia tranquila, cercana y muy respetuosa que transmitía seguridad. Sabía escuchar, sabía cuándo intervenir y cuándo simplemente acompañar. Muchas veces bastaba una conversación breve con ella para ordenar un problema o sentirse respaldado. Era una presencia discreta pero muy firme, y eso generaba una enorme confianza.
-¿Fue un ejemplo para el sector enfermero si analizamos la ética tan necesaria en vuestra profesión?
Sí, lo fue. Rosa representaba muy bien los valores éticos que sostienen la profesión enfermera: responsabilidad, respeto, honestidad y compromiso con las personas. Tomaba decisiones pensando siempre en lo que era mejor para los pacientes y para los equipos, incluso cuando eso implicaba asumir responsabilidades difíciles. Su forma de trabajar recordaba constantemente que la enfermería no es solo una profesión técnica, sino también una profesión profundamente ética y humana.
-Seguro que habrá algún hito en su trayectoria profesional. ¿Cuáles fueron?
Uno de los hitos más importantes de su etapa como Directora de Enfermería fue conseguir que el Hospital de Laredo comenzara a acoger estudiantes de enfermería en prácticas. Era un objetivo que se llevaba tiempo intentando y que finalmente se consiguió gracias a su empeño, su capacidad de diálogo y su visión de futuro. Rosa entendía que formar a las nuevas generaciones era una responsabilidad de la profesión. Gracias a ese paso, el hospital se abrió a la docencia y muchas estudiantes han podido formarse en un entorno real de cuidados.
-Raquel, tú estás ahora al frente de la Enfermería del Hospital de Laredo. ¿Cómo has comenzado esta tarea?
Es una responsabilidad muy importante y también muy emocional, porque Rosa dejó una huella muy profunda en el hospital y en todos nosotros. He comenzado esta etapa con mucho respeto hacia el trabajo que ella realizó y con la intención de mantener ese espíritu de equipo, cercanía y compromiso con los cuidados que siempre defendió. El objetivo es seguir construyendo sobre lo que ella ayudó a consolidar: una
enfermería profesional, cohesionada y centrada en las personas.
-Para terminar, quizá sería bueno recordar tres características de esta enfermera de raza para que las nuevas generaciones las tengan muy presentes. ¿Cuáles fueron?
Probablemente destacaría tres. La primera, su profundo sentido de la vocación enfermera. Rosa creía de verdad en el valor de los cuidados y en el papel de la enfermería dentro del sistema sanitario.
La segunda, su forma de liderar desde la cercanía y el respeto. Rosa tenía una extraordinaria capacidad para reconocer el potencial de las personas, incluso cuando ellas mismas aún no lo percibían. Ofrecía oportunidades, confiaba, acompañaba procesos de aprendizaje y crecimiento profesional
Y la tercera, su integridad personal y profesional. Era coherente con sus valores y siempre actuaba con honestidad y responsabilidad. Creo que esas tres cualidades explican muy bien por qué tantas personas la recuerdan con tanto respeto y tanto cariño.
